Hoy en día vivimos en la era de la tecnología, el tiempo de la inmediatez, todo al instante. La generación que tiene todo a un click de distancia, series y películas en el momento que le plazca, videollamadas a miles de kilómetros. Quien espera, se desespera. Todo debe ser rápido, para ello la pava eléctrica, microondas, autos, teléfonos hiper inteligentes y velocidad de internet creciente. Lo que se demora más de la cuenta, corre el peligro de ser reemplazado con su versión beta. Incluso las personas, los pensamientos son cada vez más acelerados. Los niños están super estimulados, lo que hace unos años aprendían los adolescentes y jóvenes, hoy los pequeñitos lo dominan. En un momento así, pensar que algo requiere de paciencia, trabajo y esfuerzo prolongado en el tiempo, suena ilógico.