La historia de las pestes ha sido también una historia de las iglesias y las creencias. Pero en el mundo del siglo 21, con autoridades eclesiásticas debilitadas, la nueva pandemia ha pasado por encima de ritos y tradiciones litúrgicas y, sobre todo, del poderoso sentido de comunidad en que se fundan. Se han interrumpido celebraciones como la Pascua de Resurrección cristiana y el Ramadán musulmán y para la peregrinación a La Meca, Arabia Saudita anunció que sólo permitirá el ingreso de mil personas, cuando en 2019 acudieron 2,5 millones.