Estos doctrinarios políticos, que dividen para mal, no para transformar, están motivados por sentimientos oscuros, en trincheras mal intencionadas, que desinformando, tanto en medios como por quienes son peones de la derecha recalcitrante, denigran sobre los borradores recaudados en regiones y ciudades por ministros y gobierno actual, para entrar a reformar lo obsoleto y cambiar a normas y estatutos que benefician al país, entran los políticos vendidos al desquite y la venganza, allanando el camino de la desinformación, a indisponer a jóvenes y viejos, para que se llegue a la confrontación nacional. No con ideas modernas, renovadas, recientes y frescas, sino con mentiras, embustes, falacias, calumnias y engaños, para confundir al pueblo.
Reman hacia la contra parte, que sí distingue muy bien lo que se propone el mandatario actual de izquierda, para llevar a Colombia a una evolución paulatina, gradual y sistémica, en lo económico y social, agrícola y empresarial, con enfoque hacia las energías limpias, resultados que se verán reflejadas después de 10 años. Por lo tanto, no se deja de lado, la exploración y explotación de hidrocarburos y metales preciosos que estén debidamente licenciadas, quienes acatarán las normas con rigurosidad y estratégica, bajo vigilancia gubernamental, para que no sucumban los ecosistemas cercanos y subterráneos, al exigir su protección y equilibrio.