Escuchar
Estos días son propicios para profundizar en la necesidad de escuchar y de escucharnos. Escuchar antes de hablar, ordenar, de regañar. Escuchar no solo las palabras, sino el tono, los gestos, los miedos, los cansancios, las preocupaciones, el hambre, los silencios.
Escuchar es un acto de amor, es entrega, valoración del otro, es decir, no temas, puedes hablar, abrirme el corazón y contar conmigo, yo siempre estaré a tu lado.
Negar la palabra o escucha a alguien es ignorarlo. Saber escuchar es el mejor remedio contra la soledad estéril y contra las tensiones y problemas.
Lo mejor para motivar a una persona es escucharla. Uno cuando es escuchado, se siente tomado en cuenta como persona, y necesitamos también escuchar los gritos de los hambrientos y desesperados y de los que sufren en silencio su miseria y desesperanza, porque sienten que les han cerrado la posibilidad de una vida digna.
En esa escucha respetuosa y solidaria, que es también escucha de la voz de Dios, debemos alimentar el compromiso de trabajar por una Venezuela prospera, justa y fraternal, que posibilite a todos una vida digna.