En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Me dejo mirar por Dios Amor, siento su amistad y ternura hacia mí.
Le pido: que todo lo que quiera, que todo lo que haga y todas mis actitudes sean de su agrado.
Hoy domingo de Ramos la multitud aclama a Jesús diciendo: ¡Hosana al Hijo de David! Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Reflexiono:
Jesús entra a Jerusalén como el Mesías-Rey esperado, y lo hace con humildad y pobreza, no trae guerra sino paz. Entre la gente, unos esperan de él una liberación nacionalista, otros le repudian, y otros han escuchado su mensaje a corazón abierto, se han dejado afectar y transformar por Él.
Me pregunto
¿Abro el corazón al modo de Jesús que supera toda lógica?
¿Deseo que un Mesías resuelva todos mis problemas sin que yo sea corresponsable?
¿De qué quiero ser salvado hoy para poner mis esperanzas en Jesús?
Le agradezco a Jesús este encuentro, le encomiendo el día y rezo por la salud de la humanidad.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.