Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio (ya qué), Gil meditaba en los ojetes, con el perdón de las damas y los caballeros que se ha acercado a esta página del fondo. Una nota de Alejandro Caballero en su revista Proceso informa que “el diputado federal Gerardo Fernández Noroña, del Partido del Trabajo, se disculpó de manera pública con la legisladora panista Adriana Dávila Fernández por haberla insultado en una conferencia sobre la trata de personas, efectuada en el Congreso de Tlaxcala”.