Gil caminó sobre la duela de cedro blanco visiblemente preocupado y cariacontecido. No tanto por el virus Corona, o el dólar a 24 y feria,
o el barril del petróleo a precio de risa. No. A Gamés lo descompuso el predicador, el chamán, el hechicero y Presidente de la República
mostrando estampas de santos, sus guardaespaldas.