Estos días se está hablando de la reactivación de la Operación Campamento en Madrid, un proyecto que comprende la construcción de 12.000 viviendas, el 60% de ellas protegidas. "Hemos recibido proyectos de vivienda social en la plataforma, pero no se ha dado todavía", señala Diego Bestard. "La tipología de vivienda social y protegida es relativamente pequeña y es normal que nos lleguen menos casos para estudiar", explica el CEO de Urbanitae. A ello se suma que este tipo de proyectos suele contar con ayudas públicas que hacen menos necesario el recurso a la financiación alternativa.
El interés por la inversión inmobiliaria no descansa. "Al final, lo que estamos viendo es que ante la incertidumbre económica que hay, la gente tiende a refugiar su dinero, y el valor refugio por excelencia", comenta Bestard. Ello a pesar de que los proyectos suelen durar unos dos años, en los que pueden ocurrir muchas cosas... "La gente tiende a pensar que el riesgo comercial es hacia el final del proyecto, cuando es justo al principio. Es decir, los promotores tienen que vender un mínimo del 50% de la promoción antes de empezar a construir, porque si no el banco no financia la obra. Al final, lo que el inversor tiene que pensar es: ahora mismo, ¿tiene sentido comprar esos pisos?".