Cada mes, los registros constatan nuevos récords en las alzas del precio de la vivienda, e incluso de la firma de hipotecas para la compra. ¿Estamos incurriendo en la confianza ciega que llevó a los excesos del pasado? La última gran bajada de precios en la vivienda se produjo en la crisis de 2008, "en un contexto en el que se hacían 600.000 viviendas al año con una demanda de entre 125-150.000. Evidentemente ese equilibrio se rompió generando que toda la vivienda que se había construido en zonas donde no había suficiente demanda cayó de precio", explica José María Gómez-Acebo. "¿Qué está pasando ahora? Que los precios están subiendo mucho pero no se está construyendo allí donde no hay demanda, porque los bancos, a diferencia de entonces, son mucho más restrictivos. No se puede construir en cualquier sitio, y hay que construir en los sitios donde hay demanda, pero ya se encargan los bancos de limitar eso", apunta el director de Relaciones Institucionales de Urbanitae.
De hecho, se construye menos de lo que se necesita, por una mezcla de fallas que se retroalimentan. "Hay una combinación de falta de suelo finalista y también de falta de financiación para ese suelo, porque los procesos de desarrollo son tan largos que pocos vehículos de inversión apuestan por ese desarrollo si son operaciones que no van a dar rendimiento hasta dentro de 5, 10, o 15 años".