Hubo años en que el SIMA era una vasta superficie destinada a que la amplísima oferta de vivienda encontrara compradores. Hoy en día, lo que escasea es la oferta de vivienda, y SIMA, si bien cada año gana afluencia, ha evolucionado para cubrir más necesidades. Por ejemplo, las del inversor inmobiliario, que tiene su propio salón y un circuito de charlas que permiten acercarle el mundo de la inversión. Desde Urbanitae, Diego Gallego, CMO de Urbanitae, explica que "el inversor busca una experiencia" en el SIMA y la cercanía, el trato humano es vital para explicar un modelo como el de Urbanitae, que permite a cualquiera invertir en obra nueva, ampliando así la oferta, y lograr rentabilidades anuales en el entorno del 15%.