Esta carta semanal empieza con una confesión y acaba con deberes: Yo, que he sido muy gilipollas más de media vida te pido que asfixiemos a los que disfrutan de la recompensa más mediocre, el ejército que cacarea “ya lo sabía yo” y “os lo dije”. Qué pereza de peña.
La tortilla de patatas es con cebolla, lo otro es un postre. Zanjado el debate, vamos a comernos el pincho de Colósimo, que está bueno de cojones. A lo mejor se puede describir sin resultar malsonante, pero yo no he sabido.