Un informe del Abogado General del TJUE defiende las obligaciones de mejorar la calidad del aire que dictan la Directiva 96/62, y la Directiva 1999/30 hasta tal punto que en un escenario de exceso de contaminación, los particulares podríamos tener derecho a exigir una compensación por los perjuicios ocasionados a nuestra salud.