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Mientras más conscientes somos de lo que Dios tiene que cambiar en nosotros, menos incómodos nos sentimos ante lo que Dios tiene que cambiar en los demás.
¿Qué es lo que pone una barrera entre tú y otras personas? Quizás es alguna actitud, o una creencia, un lugar de origen o simplemente cómo manejan en el tráfico… Cuál sea nuestra excusa, Jesús vino a remover cada una de ellas. Acompáñanos en esta última parte de la serie “La razón de la celebración”
Es posible, dadas ciertas circunstancias, tener una idea sobre cómo es Dios y estar equivocado, sin embargo, hay una forma de tener claridad en cuanto a esta incógnita que usualmente nos hacemos; esa respuesta está en Jesús. Escucha este mensaje para conocer más de esto.
Sabemos que Jesús es el hijo de Dios que vino a salvar a este mundo. Pero Jesús es mucho más que solo Su hijo. Es la revelación exacta de lo que no estaba claro: Dios.
Podemos conocer la historia de la Biblia, saber cuál es la razón de celebrar la navidad, concluir que Jesús es esa razón, ya que Él vino a ser una bendición para el mundo, sin embargo, si somos seguidores de Jesús, ¿no nos hace a nosotros una bendición también?… ¿Cómo vamos a ser una bendición para el mundo?
Si te preguntan por la razón de esta temporada navideña, ¿qué responderías? ¿Estar con la familia? ¿Regalos? ¿Cenas incómodas? La navidad tiene una razón, y no es la que probablemente estás pensando.
Puede resultar aterrador enfrentarse a Dios. Después de todo, no estamos exactamente seguros de cómo nos responderá Dios. Así se sintió Jacob cuando se disponía a enfrentar a su hermano Esaú. La respuesta de Esaú es una hermosa ilustración de cómo Dios quiere responderte.
Dios no te busca para castigarte y para que pagues las consecuencias, Él te está buscando porque quiere abrazarte y acompañarte; Dios quiere bendecirte con Su aceptación y Su presencia.Decide rendir tu vida a Dios.
Querer tener el control por encima de Dios de las situaciones en nuestra vida es algo muy común que hacemos como humanos, intentando tomar atajos, viviendo bajo nuestros propios términos y queriendo gozar de sus promesas sin rendirnos a Él; sin embargo, esa no es la forma en la que podremos recibir sus promesas y bendiciones.
Dios tiene promesas para nosotros. Sin embargo, si no creemos en estas promesas y no dejamos a Dios hacerlas posibles en nuestras vidas, corremos el riesgo de adoptar comportamientos negativos… y Él nos va a permitir eso.
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