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Hablábamos de como se veía la filosofía de vida en los tiempos de los Jueces y que ésta es muy parecida a lo que vivimos actualmente, y entonces decíamos que se veía así: voy hacer lo que quiero cuando quiero con quien quiero, mientras no le haga daño a nadie. Pero ese tipo de filosofía fue lo que llevó a Israel a desobedecer a Dios, esa desobediencia los llevaba a enredarse la vida, a meterse en muchos problemas y luego acudir a Dios para que los rescatara, y eso se repetía, se repetía, y se repetía. Pero algo súper interesante es ver cómo en medio de todo ese caos, Dios no dejaba de trabajar, porque en medio de todo ese caos, Dios estaba preparando la primera navidad.
¿Qué tipo de persona quieres ser? Cuando te levantas y te vas y la gente comience a hablar de ti, ¿qué quieres que digan de ti? ¿Te das cuenta de que depende de ti? ¿Decidirás ser una persona extraordinaria?
¿Realmente quieres ser como todo el mundo? Todo el mundo hace lo que todos los demás hacen. Ser como todo el mundo solo te hace ser una persona promedio: preocupado, endeudado, aburrido e insatisfecho con lo que tienes. Si supieras que vivir de esa forma en el exterior te iba a dejar sintiendo de esta manera en el interior habrías tomado otra decisión.
No queremos “reyes” en nuestras vidas, Los reyes son los padres, los jefes, el gobierno. . . o Dios. Queremos hacer lo que es correcto en nuestros propios ojos. Pero en nuestros intentos de hacer lo que queremos, cuando queremos, con quien queremos, acabamos sirviendo a pequeños reyes como el apetito, la lujuria, el miedo, la comparación, la inseguridad, la disfunción generacional, la adicción, la soledad y la avaricia.
Constantemente decimos o escuchamos a las personas decir lo siguiente: “Tengo la libertad de hacer lo que yo quiera, cuando quiera, con quien quiera, y nadie me puede decir qué hacer o qué no hacer… siempre y cuando no le haga daño a nadie”. Pero, ¿y si la vida no funciona de esa manera? ¿Qué pasa si yo no puedo hacer lo que está bien a mis propios ojos sin llegar a lastimar a alguien?
Terminamos la serie Be Rich y la semana pasada deciamos lo siguiente: “No voy a poner mi confianza en las riquezas, sino en Dios, que me da todo lo que necesito”; y la pregunta que naturalmente surge es ¿Y, cómo lo voy a hacer?, ¿Cómo vamos a evitar que nuestra confianza migre a las riquezas o a las cosas que tengo? Y si tu confianza ha migrado, sin importar cuanta riqueza tengas, o no tengas, ¿cómo la traes de regreso? Dijimos también que aquellos que tienen margen, tienen la responsabilidad adicional de ser más generosos cuando se trata de usar lo que tienen para servir a los demás.
Pasamos la mayor parte de nuestras vidas tratando de hacernos ricos. Trabajamos y en medio de la preocupación en la búsqueda de este objetivo cada vez nos parece más difícil de alcanzar. Y, sin embargo, mientras que se acumulan más y más cosas, y las preocupaciones que vienen con él, nunca nos sentimos ricos. Pero, ¿Qué hay de los que ya hemos logrado este objetivo, y ni siquiera nos damos cuenta? ¿Qué pasa si lo que estamos persiguiendo ya está en nuestras manos? En esta sesión, vamos a discutir la cuestión aparentemente obvia: “¿Qué pasa si usted es, de hecho, rico?”
Existen muchos consejos sobre cómo hacerse rico. Pero, ¿dónde se aprende a ser rico? Y, ¿cómo definimos “rico” en primer lugar? En esta serie, Roberto va más allá de la mentalidad de “hacerse rico” y explica las instrucciones de Dios para la gran mayoría de nosotros que ya somos bendecidos con más de lo necesario
Pasar al otro lado del límite es algo que normalmente queremos hacer. Puede que sea poco saludable, inapropiado, adictivo, pero es algo que nos hace preguntarnos, “¿Por qué le diríamos que no a algo que realmente queremos hacer?”
¿Funcionan realmente las barreras? Escuchemos el testimonio de dos personas que han sido intencionales para colocar límites y poder proteger la salud de su relación y la de su familia.
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