Pasé casi siete años de su y mi vida sin descanso. Sin dormir, sin paz.
Nada era disfrute.
Todo enojo.
Una vida que según él, había que rehacer a cada instante.
No sé si tuve un hijo difícil, pero sin duda fue la prueba mas complicada que tuve que pasar, y creí que iba a salir muy mal.
Les regalo mi experiencia con mi hijo maravilla.
Criado con respeto, y un déspota sensible y dolorido.
Cuando ni la crianza respetuosa funciona....