El autor del libro de los Hebreos, nos hace el llamado a despojarnos de todo peso y de todo pecado para correr libremente la carrera de seguir a Jesús. Sin embargo, despojarnos no implica limpiarnos de nuestro pecado para acercarnos a Dios, sino acercarnos para que Él nos limpie por medio de la sangre de Jesús.
Al poner nuestros ojos en Jesús, podemos correr la carrera de la fe de una manera más liviana.
Hay tres historias bíblicas que demuestran que la vida cristiana se trata de Jesús y de lo que Él ha hace por nosotros y no de nuestra capacidad de hacer cosas buenas. Incluso cuando pecamos y nos equivocamos, podemos saber que Él siempre estará dispuesto a levantarnos y ayudarnos a seguir adelante porque somos hijos de Dios.
Predicador: Felipe Echeverri