Edurne Baz repasa la vida y el legado de esta eminente pedagoga, escritora, dramaturga, editora, traductora, diputada y pionera feminista que, durante gran parte de su vida, se vio forzada a firmar sus trabajos con el nombre de su marido.
En el contexto de la machista sociedad del momento, optó por esconder su inmenso talento tras el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra, quien disfrutó (sin vergüenza ni aparente sentimiento de culpa) de los aplausos, los honores y, faltaría más, los derechos de autor.
Mientras, ella murió pobre y exiliada.