Autodidacta, Peggy Guggenheim se valió de su audacia, su intuición y una gran habilidad para rodearse de los expertos y asesores adecuados.
Tan relevante fue su figura, que, de no haber sido por ella, hoy no conoceríamos a Pollock, al tiempo que obras de Kandinsky, Mondrian, Miró, Dalí, Giacometti o Brancusi, entre otras, habrían sido destruidas o saqueadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Edurne Baz reivindica la figura de la mecenas y coleccionista de arte, fundadora del veneciano Museo Peggy Guggenheim, una de las colecciones más importantes de arte europeo y americano del siglo XX.