El CEIP Ombre de Pontedeume no es un colegio cualquiera. La conexión con las familias es tan fuerte que los padres participan en las excursiones y festivales, la disciplina se basa en el respeto mutuo, la comprensión y el cariño, todos los trabajos se hacen con material de desecho y los niños aprenden a través del juego y en pleno contacto con la naturaleza. Lo cuentan, deshaciéndose en elogios hacia la maestra y directora del centro y con verdadera admiración, María Veiga, Elisabet Coira y Ester López, tres madres con hijos escolarizados en esta escuela ubicada en el corazón de las Fragas do Eume y la única de las popularmente conocidas como «unitarias» que todavía funciona en el municipio eumés, tras el cierre de las de Boebre, Centroña, Nogueirosa y Campolongo.
La de Ombre, habilitada para acoger a niños de 3 a 7 años, cuenta este año con ocho escolares, pero está previsto que el próximo curso se despidan de ella cuatro, lo que dejaría al centro con solo cuatro pupilos y lo pondría en serio peligro de desaparición. «Para que no la cierren tiene que haber un mínimo de seis niños, así que necesitamos al menos dos nuevas matrículas», explica María. Por eso, junto con las otras familias del centro y contando con el apoyo incondicional de la concejala de Educación, Alejandra Bellón, estas madres han iniciado una campaña contrarreloj para captar nuevas matrículas. «Estamos todavía en la fase de brainstorming, pero para empezar estamos tocando a la puerta de los medios de comunicación, también vamos a estar en las redes sociales, iremos a las escuelas infantiles (de 0 a 3 años) y hasta tenemos previsto montar un puesto en el feirón de Pontedeume», avanza sonriente Ester.