Después de que, en los últimos años, los máximos responsables de Navantia optasen por mantener congelado el proyecto de construcción de un dique cubierto que se había previsto para el astillero ferrolano, los responsables sindicales sostienen que el actual presidente, Ricardo Domínguez, asume la necesidad de esa infraestructura, pero no es ajeno a la situación económica de la compañía. La búsqueda de financiación para acometer esta infraestructura —lo que situaría a la antigua Bazán al nivel del resto de las principales plantas militares con las que compite— se ha convertido en un objetivo y, en ese marco, una representación de los comités de empresa de Navantia Ferrol y Fene mantuvieron en la mañana de ayer un encuentro con el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones.
Los sindicatos pidieron su mediación en la búsqueda de fórmulas posibles para llevar a cabo el dique, cuya ejecución podría oscilar entre los 90 y los 138 millones de euros, dependiendo de si se cubre o no.