Desde el 17 de marzo de 2020 hasta el 15 de abril del año pasado, y de modo continuado, la periodista ferrolana Patricia Hermida nos contó en primera persona a través de su columna, Diario do Confinamento, cómo vivió como persona, madre y periodista esos meses en los que nos tocó transformarnos a todos los niveles para adaptarnos a una situación, inédita hasta el momento y de la que, en parte, aún no hemos salido. Fue un encargo del subdirector del periódico para el que Patricia trabajó en los últimos años y en el que en muchos de esos largos días firmaba una crónica de las que conectan con muchos de los que vieron cómo su vida cambiaba y trataban de adaptarse a convivir en un espacio reducido las 24 horas, con su familia, con su trabajo en versión TIC, con su tiempo libre, en un auténtico proceso de reinvención para el que cada quien formuló su particular terapia. Para Patricia, ese estriptis de sentimientos agolpados en cada jornada maratoniana, lidiando con su vida, la de sus mellizos, y trabajando para radio y prensa desde casa, trasladados a un texto ajustado a la columna periodística de un diario se convirtió también en una terapia personal. A medida que pasaban los días comprobó que tenía también un efecto sanador para muchas de las personas que a través de las redes sociales, sobre todo, llegaban a esa crónica, a ese Diario do Confinamento de Patricia, generando mucha empatía. Ahora, lo que es la memoria de aquel tiempo se ha convertido en un libro que nos sirve para rememorar lo que la mayoría pronto olvidará. Patricia destaca que fue un tiempo en el que todos aprendimos y en muchos casos perdimos algo, ella a su padre, Antonio, a quien dedica el libro titulado Antonio, Diario do confinamento. Julia Díaz, la presidenta del Club de Prensa, animó a Patricia a recopilar cada una de las crónicas de aquellos días para conformar una historia de las que conectan. Una historia viva y que nos debería hacer reflexionar sobre lo que es y no es verdaderamente importante. Hoy, a las seis, la autora presenta el libro en el Centro Cultural Torrente Ballester. Enhorabuena por tu trabajo compañera Patricia, me sigue emocionando leer tu diario.