Hablamos de un caso que desde hace más de diez años, no encuentra solución. Es la historia de dos hermanos de A Graña que pasan la jornada recogiendo comida, ropa, enseres o dando de comer a las palomas en las calles del centro de Ferrol. Sus vecinos más cercanos sospechaban que el caos se multiplicaba en este hogar y sufrían las consecuencias en forma de olores y ruidos, pero el resto de la ciudad se cruzaba sin alarmarse con estas dos personas en la puerta de algún supermercado, donde esperaban con una pareja de perritos en un carrito de bebé, casi siempre sonrientes. La pasada semana la policía local entró en la vivienda y se encontró con el panorama que define un síndrome de Diógenes típico, es decir, mucha basura y 17 perros en un hogar que hace tiempo dejó de serlo, porque una parte de la cubierta estaba desmoronada y no había un rincón limpio donde sentarse.