El teletrabajo ha sido siempre una palabra bonita en los departamentos de recursos humanos de las empresas que, a la hora de la verdad, casi nadie aplicaba. Hace apenas tres años, en 2017, solo el 13% de las empresas españolas ofrecían la posibilidad de teletrabajo a sus trabajadores y apenas el 6,7% de los empleados lo practicaba, menos de la mitad de la media europea, situada en el 17%, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound. Sin embargo, la pandemia lo ha cambiado todo. De la noche a la mañana millones de empleados se han puesto a trabajar desde casa obligados por el coronavirus y, pese al estrés inicial, las empresas han visto que realmente funciona, que los trabajadores son tan productivos o más que cuando estaban de forma presencial en la oficina y que el trabajo sale adelante.