Robert Ryan es un hombre singular por varios motivos. El primero apunta a un conocimiento polifacético; el segundo, el trayecto que dibuja una vida llena de experiencias, arte y pasión. También llama la atención que este californiano de Madrid o madrileño de California escriba en un español tan elegante como cuidado. Nació en Los Ángeles en 1944, cuando aún había corridas de toros en Estados Unidos. Por alguna razón que roza lo incomprensible una figurita de un toro que había en su casa lo encandiló para siempre; le cambió la vida. En torno a su talento palmario para el dibujo y una irrefrenable pasión por la tauromaquia orquestó una vida que fascinaría a cualquiera.
Para empezar, escaparse de casa para ver corridas de toros y, en consecuencia, según sus propias palabras, aprender español para entender el toreo. Lo más cerca que tenía para intentar lo inverosímil era irse a México a tentar el arte del capote y la muleta. Y lo cierto es que lo consiguió. Más tarde, en los años 60, quien deseara ser una figura tenía que conquistar las plazas de España, así que dejó México para aterrizar en Madrid.
Aunque su peripecia de aventurero artista, de devoto de la parroquia de la belleza, lo acabara alejando de su más elevada obsesión, por las rencillas de una afición y un mundillo que nunca lo entendió, ha dejado uno de los testimonios más interesantes de un torero-escritor: sus memorias. ‘Capas de olvido: desde las playas de California a las profundidades del toreo’, que publicó en 2023 de la mano de la editorial ‘El Paseíllo’, es una autobiografía sentimental de alguien que ha perseguido una obsesión y que no puede reprocharse no haberlo intentado, y casi conseguido; en un español precioso con el que despliega un universo lleno de sensibilidad, porque, en el fondo, lo que desprende este hombre elegante, en el hablar y en el escribir, es sensibilidad.
Esta entrevista se ha gestado durante meses de conversación para tratar de sacarlo de una timidez ajena al afán de atención. Su carácter discreto no hace más que desvelar un mundo interior profundo y sereno.
Robert Ryan le abre las puertas de su casa a ‘Voces del callejón’ para esta entrevista. Habla de toros, de ese veneno con el que, a sus 82 años, no dejaría nunca más si volviese a llevar la muleta, del arte, de la sensibilidad, y del recorrido de una vida que lo ha llevado por Estados Unidos, México, España, Estados Unidos otra vez, y una jubilación en España, en la que se dedica a escribir, pintar y pasear por el Retiro. Robert Ryan, sabio, torero, artista.
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