“Narigón del siglo” (Divididos) (se comenta dato de color y de ahí suenan los temas completos)
Fines de 1999, el master trío conformado en aquel entonces por Mollo, Arnedo y Araujo lanzaba su sexto disco. El álbum fue producido por la propia banda y grabado en los legendarios estudios Abbey Road, donde The Beatles registraron varios de sus mejores discos y Pink Floydinmortalizó "El lado oscuro de la Luna". A diferencia de los discos anteriores, antes de entrar a grabar en Abbey Road teníamos lista la estructura de las canciones, pero sin ensayar, así que probamos mucho en el estudio. Por ejemplo, la parte media hindú salió allá. Grabaron dos músicos de la India: uno tocó cítara y el otro, tabla. Y la guitarra está doblada, así que hay dos guitarras, la cítara y la guitarra del solo.
Hay una balalaika –un instrumento que suena parecido al charango–, guitarras acústicas, y o tablas de la India. Las notas que sobresalen están tocadas con un aparato muy viejo que se llama E-Bow. Lo usaban David Bowie, Genesis y grupos de la época; lo ponés sobre las cuerdas y las hace vibrar. La canción termina de definirse en la letra. Y como habla tanto de las luces, le pusimos "Par mil" [dos luces de mil watts]; no podíamos ponerle "Luz del alma”.
El título original de esta obra es Narigón del siglo, yo te dejo perfumado en la esquina para siempre. Sin embargo, en marzo de 2000 fue conocido simplemente por la primera parte de esta frase. “Le pusimos Narigón del siglo porque los que marcaron los 80 y los 90 fueron los narigones, o sea, los mentirosos y los que toman cocaína. Lo de narigón es nuestro símbolo para hablar del vicio y la hipocresía de estos últimos años”, resumió entonces Mollo, en una síntesis de la década del festín neoliberal, con la llegada de los "nuevos ricos" con su dudoso gusto estético y con el consumo de esa droga.
Bajamos un par de decibeles y seguimos con un estilo más reggae con contrabajo. Un tema que dejó una frase resonando: “Un Chalchalero no es un Rolling Stone”
Nos despedimos de la sección con la “frutilla del postre”. En palabras de su atur: dedicada a ella [Erica García, ex pareja de Mollo]. Fue un tema muy traicionero: la letra habla de otra cosa; o sea, cuando nos sentamos a escribir con Diego, aunque parezca difícil de creer, quisimos hablar de Luca . Pero la letra se fue torciendo. Fue inconsciente. Terminamos hablando de amor. Y nos dimos cuenta después. Pero "Spaghetti..." no sólo habla de amor; también hace referencia a una situación que nos jodió. Lo de siempre: esos tipos que quieren remover el cajón de Luca, que vienen con el gran proyecto...
5) Cierra la seccion: Spaghetti del rock