De acuerdo con datos de la ONU, cada año se generan 50 millones de toneladas de residuos provenientes de aparatos eléctricos y electrónicos, lo que convierte a la basura tecnológica en la que más rápido crece en la actualidad, entre 16% y 28% cada cinco años. Cambiando las baterías de los celulares se facilitaría el reciclado de equipo y se evitaría una parte importante de la obsolescencia programada y, por ende, de la basura tecnológica.