Para Fidelio Despradel, el segundo dirigente después de Manolo Tavarez Justo en el Movimiento 14 de Junio, Minerva Mirabal y su esposo, Manolo Tavarez Justo, se complementaban políticamente. Reconoció que Minerva era la “agitadora”, la que tenía la chispa creativa y fue la que al conocer la llegada triunfante de Fidel Castro a La Habana, dijo con total claridad que si los cubanos pudieron tumbar a Fulgencio Batista, los dominicanos podríamos poner fin a la dictadura de Trujillo. Sin embargo, define a Manolo como un observador de situaciones, sin adelantarse, “y siempre era quien daba el golpe certero”.