Otra de las tantas cosas que distinguen a Puebla son sus dulces, de nombres peculiares como los mostachones, mazapanes, macarrones, condumios de cacahuate, mechitas de ángel, tortitas de cielo, molletes, arrayanes, rompe muelas, muéganos, gaznates, novias, marinas y, por supuesto, los camotes y los borrachitos.
Los dulces típicos de Puebla son considerados una delicia desde la época Colonial. Incluso, llegaron a ser tan famosos que se construyó un edificio imitando en sus adornos a los alfeñiques (dulces de pasta de azúcar con aceite de almendra), de aquí que a un edificio se le llamara «la Casa del Alfeñique», una joya colonial del centro de la ciudad de Puebla.
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