Una de las pocas momias tatuadas que se han localizado en el mundo, y la única que se ha encontrado en México, estaba en poder de un tal don Ignacio Peralta, un habitante de Camotlán, municipio de Huajuapan de León, Oaxaca, quien al parecer la tenía como pieza de ornato en su casa.
Fue el legendario arqueólogo Leopoldo Batres quien en 1889 fue hasta la vivienda de don Ignacio para verla, describirla, catalogarla, y así, nombrarla como la Momia Tolteca. Sin embargo, un coleccionista poblano identificado como M.Ch. Baur se le llevó a París aparentemente con fines de científicos, posteriormente la Momia Tolteca se integró a la colección del Museo de Quai Branly, en donde actualmente puede ser apreciada.