Esta semana Cristina Fernández, vicepresidenta del actual gobierno, reapareció en público. Lo hizo en la inauguración de las sesiones de la Asamblea Parlamentaria Euro Latinoamericana (EuroLat), donde afirmó que: el capitalismo es “el sistema más eficiente y eficaz para la producción de bienes y servicios”. Una frase un poco cruenta ya que el mundo vuelve a atravesar una guerra de rapiña, donde más de 5 millones de ucranianos han tenido que abandonar su país de residencia; también más de 201 millones de personas son pobres en Latinoamérica, de los cuales unos 17 millones pertenecen a nuestro país; y, además, existe una crisis de abastecimiento de alimentos y recursos energéticos en el mundo entero. Sin embargo, la vicepresidenta y líder política del espacio que encarna el ala “izquierda” del gobierno del Frente de Todos, se empecina con su propaganda a favor de un sistema que es la causa de todos los dramas sociales y económicos que soporta el mundo. En este artículo no vamos a ahondar sobre derrotero del capitalismo a nivel mundial, si no sobre la situación de los trabajadores argentinos bajo la administración del capitalismo argentino en manos del binomio de los Fernández.