“Las personas mayores no han estado abandonadas en ningún momento… Han recibido la atención oportuna e inmediata que corresponde”. Así lo dijo Nidia Cañas, coordinadora de Programas de Atención del Adulto Mayor del Ministerio de Salud, en una reciente conferencia de prensa. Sin embargo, los hechos ocurridos al interior del Asilo Sara Zaldívar indican que sus palabras están lejos de la realidad que vive el “Asilo Sara”, tras la pandemia.
La doctora Cañas asegura que desde el 30 de enero se comenzaron a trabajar los protocolos de atención y mecanismos de prevención hacia el adulto mayor. Protocolos que han sido deficientes, según lo afirmó un empleado del asilo, que habló con Radio YSUCA y prefirió no ser identificado.
Desde que se supo de la emergencia por Covid -19 en el país, el centro de ancianos debió implementar todos los protocolos posibles para evitar que el virus afectara a la mayor parte de la población adulta mayor. Lejos de eso, no se estableció un cerco sanitario para los adultos mayores que circulaban por todo el centro. Tampoco se sacaron a tiempo a los ancianos que habían dado negativo a la prueba de coronavirus. Las acciones realizadas fueron contrarias a lo que expertos en salud habían recomendado. “¿Por qué el ISRI ordenó sacar a los adultos mayores positivos y los trasladó al centro de atención de ciegos? ¿Por qué los positivos y no los que aún no estaban contagiados para no ponerlos en riesgos de posibles nexos de contagio?”, cuestionó el empleado.
Los trabajadores desconocen los parámetros que tomaron las autoridades del centro para retener a los pacientes en el asilo y no referirlos a hospitales, una vez se confirmaban las pruebas positivas. No se explican por qué no se refirieron a los adultos mayores si el sistema de salud no estaba colapsado aún.
Los lineamientos técnicos indicaban que los adultos mayores sospechosos a Covid-19 debían aislarse durante 15 días una vez regresaban de una consulta fuera de las instalaciones del centro. Siendo el Asilo Sara un hogar sólo de cuido, los adultos mayores deben ser trasladados a centros médicos cuando sufren una descompensación en su salud. “Ahí empezó el desorden, porque los primeros tres casos positivos ya estaban aislados, y fueron trasladados por el MINSAL para recibir atención”, dijo la fuente quien conoce y vive lo que a diario ocurre en el Asilo Sara Zaldívar. Todo apunta a que los contagios también pudieron haber ocurrido cuando los adultos mayores fueron sacados del centro.
La fuente, al interior del centro, explicó que el primer caso se detectó el 20 de abril en un coordinador de enfermería por un nexo familiar y fue aislado por 15 días para evitar contagios, pero los casos positivos se fueron incrementando y se fueron aislando al interior del mismo centro, “literalmente nos convertimos en un centro Covid”. El área que había sido destinada para aislamiento solo tiene capacidad para 18 personas y no dio abasto. Se suponía que ahí estarían pacientes positivos, “pero ocurrieron momentos en la línea de tiempo donde se equivocaron y también metieron pacientes negativos, que ya estando en dicho aislamiento se percataron que no debían estar ahí”.
Hubo un mal manejo de la situación de parte de las autoridades del centro. “No había médico en la noche a quién llamar, no había directrices de referir si un paciente se desaturaba (perdía oxigeno), literalmente sin poder hacer absolutamente nada”. Las cosas mejoraron cuando llegó el apoyo del Ministerio de Salud y se logró referir a hospitales a muchos adultos mayores. El apoyo llegó hasta el 5 de junio, tres meses después de estar requiriendo ayuda, cuando el centro se estaba quedando sin personal. Entre el 28 de abril y el 4 de junio fue el período de mayor crisis, sin apoyo del MINSAL. En esos días cuando el apoyo era necesario, 5 adultos mayores fallecieron.
Autoridades de salud ignoraron llamados para evitar contagios masivos en Asilo Sara Zaldívar
El 24 de mayo los empleados hicieron una serie de recomendaciones a la doctora Claudia Susana Barahona de Melara, directora del centro. El objetivo era colaborar y ofrecer acciones que pudieran disminuir los contagios al interior del asilo. Para esa fecha la página web del Gobierno reportaba 36 fallecidos por Covid y 2,042 contagios. La curva de casos iba en aumento y siendo los adultos mayores un sector vulnerable a adquirir el Covid-19, los empleados creyeron que aportar a la creación de un plan podría evitar un contagio masivo.
Algunas acciones iban dirigidas a no rotar al personal médico en áreas distintas y que quienes pertenecían al área de aislados no ingresaran al área sin el Equipo de Protección Personal (EPP). También recomendaron mantener a los adultos mayores aislados en sus áreas, establecer un cerco sanitario, cerrar el cafetín y llevar los alimentos directamente a los adultos mayores. Pero las autoridades del centro no atendieron el llamado de los empleados de manera inmediata. El cafetín permaneció abierto hasta finales de mayo. No se suspendió la práctica de llevar a los adultos mayores al área del comedor y áreas hacinadas.
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