Al menos 400 mil cuentas de Chivo Wallet creadas en las primeras semanas eran fraudulentas. “No había, literalmente, ninguna supervisión. Cualquiera en la plataforma podía inscribirse y obtener US$30”, dijo Overton en su declaración”.
La empresa fue contratada por el Gobierno de El Salvador dos semanas a mediados de septiembre de 2021 y luego fue contratada por Athena Bitcoin, desde septiembre a noviembre del mismo año.
Según Overton, mientras trabajaba en la billetera, contratado por el gobierno, se comunicaba con dos venezolanos, Miguel Sabal, quien se presentaba como asesor del presidente Nayib Bukele y con Sarah Hanna, aunque con ella se comunicaba con menor frecuencia.
Miguel Sabal le dijo a Overton que muchas personas estaban creando sus cuentas con fotografías de “una pared” o de “plantas en macetas”. De esa forma muchos pudieron cobrar el bono de $30 que le correspondía a otros ciudadanos. En pocas palabras, se trataba de una usurpación de identidad masiva: una cascada de fraudes, dice la nota.
Para Ruth López, jefa de la unidad Anticorrupción de Cristosal, la responsabilidad no puede recaer en una sola persona. Hay que establecer responsabilidades.