Las acciones represivas contra las voces críticas han ido incrementando y el odio del gobierno autoritario llegó más allá de sus contrincantes políticos y ahora se enfocó de lleno en la Iglesia Católica.
Matagalpa, a 128 kilómetros de Managua, es por hoy el foco de atención de la comunidad internacional, desde que el obispo Rolando José Álvarez comenzó a ser perseguido por el régimen Ortega - Murillo.
La persecución de la Iglesia Católica se incrementó el 01 de agosto cuando el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR) notificó el cierre de 11 emisoras locales, 10 de ellas católicas que pertenecían a la Diócesis de Matagalpa. El cierre de las estaciones de radio se dió bajo el argumento de que operaban de manera ilegal.
Ese día, en la capilla Niño Jesús de Praga, en el municipio de Sébaco, los antimotines entraron de manera violenta, sacando a los feligreses que se encontraban en oración. El fin era llevarse los equipos de una radio que el régimen de Ortega había cerrado.
El obispo Rolando Álvarez, de la diócesis de Matagalpa, al ser uno de los mayores críticos del régimen de Ortega, no tardó en pronunciarse sobre el cierre de las radios católicas, en una de sus homilías.