ARA nace con el fin de otorgar a los asociados el servicio de agua potable sostenible. Además de administrar proyectos que beneficien a la comunidad y a las fuentes de agua, mediante la administración y mantenimiento del sistema, reforestación, limpieza y conservación de la fuente, así lo dicen sus estatutos aprobados en 2003.
Los usuarios se han tomado muy en serio su papel protector del medio ambiente. Se nota en su organización e incidencia cuando se ven amenazados. La protección del bosque de 10 manzanas de terreno que hay a su alrededor, lo evidencia. Han prohibido la extracción de leña del bosque, no se puede talar un árbol y cuando hay un incendio, corren a apagar el fuego. Saben que el bosque le da vida al nacimiento de agua y si no lo cuidan, las afectadas serán las comunidades.
Ya existen consecuencias. Los proyectos urbanísticos han deteriorado el medio ambiente en la zona de Apopa. La tala de árboles es uno de los problemas a los que se ha enfrentado la asociación. En el bosque Joya Galana, casi no hay cedros, producto de la tala.
Para proteger la zona, hay un guardabosque, quien se encarga de monitorear y notificar de inmediato si observa alguna acción que ponga en riesgo el ecosistema.
Gilberto Mina hace su trabajo consciente de que hace un bien a la comunidad, pues ha visto el deterioro del nacimiento y el río.