La Fundación para el Debido Proceso, DPLF, presentó un informe que documenta las estrategias de cooptación del sistema de justicia en El Salvador, generada a través de la ruptura del principio de separación de poderes y vulneraciones a la Constitución. Hechos que comprometen gravemente la garantía de los derechos y libertades de la población salvadoreña, al generar condiciones para una justicia selectiva.
DPLF señala que el debilitamiento deliberado del Órgano Judicial fue estructurado meticulosamente en cuatro grandes fases: El desarrollo de una narrativa hostil a la justicia desde el discurso oficial; la captura de las cúpulas de los estamentos judiciales; la remoción y reemplazo de altas autoridades de la Sala de lo Constitucional y del Ministerio Público, a través de decretos inconstitucionales; y la expulsión o precarización de la estabilidad de al menos un tercio de los jueces, juezas, magistrados y magistradas del país y el nombramiento irregular de los puestos vacantes.
Úrsula Indacochea, directora del programa de Independencia Judicial de DPLF, dijo que hubo una preparación del camino para destruir la poca confianza que se tenía del sistema y justificar las reformas que se harían previo a tomar el control Legislativo.