Con esta acción se deja abierta la puerta a un uso arbitrario y discrecional de los fondos públicos, sobre todo en un contexto donde el panorama económico del país no es el más halagüeño, dice José Luis Magaña.
No es la primera vez que el país hace este tipo de leyes, ya desde el 2020 se usó un fondo de emergencia de 600 millones de dólares en donde 16 millones de dólares no tienen reporte de cómo se utilizaron, en el 2021 se gastaron un poco menos de 300 millones de dólares, sin embargo nunca se brindó un informe sobre su uso.
Para el 2022, dice Magaña, la situación se complica más ya que no solo se ocupan fondos de emergencia, sino que ahora se suman todas las compras del Estado que estarían abiertas a no tener transparencia.
Magaña dice que este tipo de hechos no hablan bien del país a niveles internacionales, ya que al no dar cuentas se abren las puertas a la corrupción de parte del Estado.