“Ellos creen que con pagar $214 dólares ahí va a acabar todo. No, debe haber un precedente”. Son palabras de una ciudadana, a quien por seguridad llamaremos Rosa.
Una hemorragia en Layka, su perrita de 4 años, la hizo correr al Hospital Chivo Pets, el hospital veterinario inaugurado el 23 de febrero y fuertemente publicitado por el presidente de la República.
El 03 de marzo, a tan solo 8 días de su inauguración, Rosa fue testigo de una serie de irregularidades que ahora califica de negligencia médica. Ese día, tuvo que esperar 6 horas para que su mascota fuera atendida. A la 10 de la noche Layka seguía sangrando, pero los médicos le dijeron que era una abertura y el sangrado era normal.
El médico que atendió a su mascota, del cual nunca supo su nombre porque no andaba identificado, le dio un diagnóstico: era piometra (infección del útero) y debido a la gravedad debía ser operada de emergencia. Pero antes era necesario hacer exámenes para decidir ingresar a Layka al quirófano. El médico le recomendó que se fuera a su casa, ya que los exámenes tardarían tres horas. Le recomendó dejar firmada la hoja de autorización para una cirugía de emergencia.
El médico le aseguró que una vez estuvieran los exámenes le llamarían y le darían los resultados. Se fue, confiando en las palabras del médico, al que ella llama “X”, porque asegura que le ocultaron su nombre.
Durante los siguientes días marcó muchas veces el número 195, la opción que dan en el hospital para consultar por la salud de las mascotas. Pero fue en vano, nunca respondieron.