Según la Fiscalía General de la República, la práctica de homicidios y enterramiento de restos en fosas clandestinas se volvió sistemática desde el año 2005, señala Jeannette Aguilar, investigadora de temas de violencia, seguridad y derechos humanos.
Las fosas clandestinas forman parte del repertorio criminal de las pandillas, pero también de otros grupos criminales y de personas particulares, afirma Jeannette Aguilar.
Las fosas clandestinas han llegado a ser un mecanismo de instauración del terror, es un dispositivo para generar terror en las comunidades, para someterlas mediante el miedo, pero fundamentalmente es la mayor expresión del ejercicio del control territorial de las pandillas, afirma Aguilar.