La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en su informe 'Tendencias globales de desplazamientos forzados en 2020' reveló que, solo en el caso de El Salvador, la institución contabilizó 71,500 desplazamientos forzados.
En un informe conjunto publicado por UNICEF y ACNUR en 2020, el 88% de los entrevistados afirmaba que la violencia era la principal razón de su desplazamiento. En el caso de las familias de El Salvador y Honduras coincidían que “las amenazas de muerte, las extorsiones y el reclutamiento por parte de las pandillas eran los factores subyacentes por los cuales se vieron forzadas a huir juntas de su país”.
El Salvador sigue reportando el desplazamiento de familias a nivel interno debido al acoso de las pandillas. Según la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), de enero a marzo de 2021 ocurrieron 24 nuevos casos de desplazamiento forzado dentro del país.
Además, la institución dijo que en 2020, durante la etapa del confinamiento, registraron 83 familias (218 víctimas) que huyeron de sus hogares.
Las organizaciones de sociedad civil no tienen acceso a la información oficial relacionada al número de casos de desplazamientos forzados en el país, ni a la aplicación de la Ley especial para la atención y protección integral de personas en condición de desplazamiento forzado interno.
La Ley entró en vigencia en enero de 2020, pero el Gobierno no ha aprobado un reglamento, ni designó presupuesto para la atención de las víctimas de desplazamiento forzado, así lo dijo Rina Montti, directora de monitoreo de Derechos Humanos de Cristosal.