¿Qué tan legítimas son las propuestas de reformas que nacen desde el mismo poder?, cuestionó Gabriela Santos, directora de la licenciatura en Ciencias Jurídicas de la UCA.
Según la abogada, es importante hacerse la pregunta de ¿qué vamos a reformar? y ¿para qué vamos a reformar?. Cuales son las motivaciones y la finalidad de reformar la Constitución.
Es válido hacerlo, pero la forma en la que lo ha planteado el órgano Ejecutivo no es el correcto porque se pretenden cambiar muchos artículos y surge como un mandato presidencial, dice Santos.
Agrega que es un mandato del mismo poder, no es una iniciativa que
nace de la población como el caso de Chile donde, además, hay una asamblea constituyente que implica inclusión y diversidad de personas consultando y tomando decisiones.
Pero en el caso de El Salvador es el mismo poder el que quiere reformar la Constitución.