Organizaciones defensoras de los derechos medioambientales aseguran que las minas a cielo abierto generan un impacto a los ecosistemas, las familias y la salud de los territorios en los que se realizan estas prácticas y donde se extraen materiales bajo diversas técnicas en las que se aplican químicos como mercurio, cianuro y ácido sulfúrico.
Otros proyectos extractivitas a cielo abierto similares al que se pretende realizar en el Cerro Blanco, ubicado entre los países de Guatemala, El Salvador y Honduras, generan vulnerabilidad en las comunidades, desplazamiento de los habitantes e impacta en las mujeres, ya que asumen diferentes roles dentro del hogar mientras su pareja está inmersa en las tareas mineras. En ocasiones las mujeres son víctimas de abuso sexual y violencia, asegura Videlina Morales, de ADES Santa Marta.