En 2019 Plan International, EDUCO, Médicos Sin Fronteras y Cristosal atendieron a 1,008 personas desplazadas por la violencia. El 44.4% del total de personas desplazadas fueron niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años.
El año pasado, 140 familias dejaron su hogar a causa de la inseguridad. Aunque la mayoría de casos en los últimos años se han registrado en las zonas de mayor densidad poblacional, en las zonas rurales han comenzado a aparecer más desplazamientos. Hasta mayo de 2021 Cristosal ha atendido 58 personas que se han desplazado de manera forzada.
En 2020, los casos reflejaron una disminución con respecto a otros años. Sin embargo, para Rina Montti de Cristosal, eso no significa que los casos van a la baja. Hay que tomar en cuenta que el confinamiento debido a la pandemia impidió que las personas interpusieran denuncias, dijo Montti.
Agregó que este año se comienza a ver un aumento de casos de desplazamientos forzados, más personas están solicitando asistencia por estar en una situación difícil en las zonas donde habitan.
Según los registros de Cristosal, alrededor del 30 o 40% de las personas que se desplazan a nivel interno, después salen del país. Quienes se van al extranjero es porque los hechos ocurridos han tenido gran impacto en sus vidas.
La desconfianza en las instituciones del Estado lleva a muchos salvadoreños a no tener esperanza de una resolución favorable, por lo que deciden interponer una denuncia para tener un respaldo e ir en búsqueda de asilo en otro país.
Generalmente no migran familias completas. Se van algunos integrantes y otros se quedan cuidando las pertenencias. A veces, sin suerte, quienes se quedan son asesinados.
Casi siempre las que se quedan son las mujeres y son quienes enfrentan la difícil situación de inseguridad, señala Rina Montti de Cristosal