El ministro de Defensa, Francis Merino Monroy asegura que la militarización en Trinidad, San Ignacio y Arcatao es una medida constitucional. Esa fue su respuesta a las críticas de diversos sectores sociales cuando se supo que los militares estaban violando los derechos ciudadanos en esas zonas limítrofes.
Los habitantes de Arcatao han sido víctimas y testigos de las vulneraciones a sus derechos. Entre los sectores afectados están los agricultores y ganaderos. Debido al cierre, los integrantes de las cooperativas no han podido reunirse dice don Julio, quien pertenece a una cooperativa de ganaderos de más de 80 asociados. El derecho a reunirse libremente también está siendo vulnerado.
Muchos de los ganaderos están en la zona de Zazalapa y el Corosal, zona de los exbolsones, que ante la restricción del paso se las han ingeniado para pasar a El Salvador sin ser detectados y poder reunirse y continuar su trabajo en la producción de leche, alimento que comercializan en Arcatao.
Pero hay otros, los agricultores más pobres de Honduras a quienes el cierre y la militarización les ha impedido comercializar los granos básicos en Arcatao, limitando con ello sus ingresos.