“Me gusta mucho esto. Me gusta lo que hago, soy un privilegiado de dedicarme a lo que me gusta. Y si uno puede hacer lo que le gusta tiene que ser mucho más responsable. Pero eso genera un desgaste importante. No me veo toda la vida siendo entrenador. No sé si voy a encontrar un lugar en otra rama del fútbol. Sentí que esto era lo que podía hacer y por eso me convencí de ser entrenador. El desgaste no es por un desgaste personal, sino por todo lo que lleva ser entrenador. Soy de los que piensa que esto hay que hacerlo con mucha responsabilidad y eso es lo que desgasta.”
"Acá también hay instituciones en las que se puede trabajar bien. Siempre vas a luchar contra cosas y personas, y ese es el trabajo del entrenador. Tengo una forma de pensar y de hacer y sé muy bien lo que puedo llegar a aceptar pero sé muy bien lo que no acepto. No acepto el engaño”
“Hay entrenadores que tuve que me marcaron cosas, hay entrenadores que me marcaron cómo sentir el fútbol. Marcelo [Bielsa] fue uno; Luis Enrique, una de las mejores personas del fútbol; Didí Dechamps, una persona que siente el fútbol como él jugaba; Luis Fernadéz, él con una generosidad enorme me tuvo en los brazos. De varios entrenadores, ahora que estoy en esto, se me vienen a la cabeza. Hoy, cuando llamo me atiende. Aparte de ser un futbolista reconocido, eso te demuestra lo que has sido como persona, porque te atienden con una amabilidad y humildad enormes. Uno aprende continuamente, de situaciones, de los errores que comete. Y trata de asimilarlo y de buscarle otra forma. Sé muy bien que lo que hacía en Godoy Cruz no lo hacía en Argentinos, y después en Vélez. Uno tiene que crecer porque estamos continuamente buscando eso.