El arquero de la Selección Argentina de talla baja, Joaquín Baronio, nació con acondroplasia, una enfermedad genética que tiene una de cada veinte mil personas y debió operarse tres veces. Pasó días de dolor, sufrimiento y llantos. No solo por las operaciones y todo lo que ello acarreaba, sino también por la discriminación y la burla de algunas personas. En la entrevista con Zona Mixta habló de todo.