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Arrastrados.
Así se encuentran todos los que se enfrentaron a Pedro Sánchez en su ascenso al poder dentro del PSOE. Incluso después de que haya vuelto el tema sobre el intento de pucherazo que dio el marido de Begoña en el Comité Federal y que se saldó con su caída en desgracia, aunque después recuperó el poder en Ferraz.
Todas las víctimas de entonces, como Susana Díaz, Patxi López, Carlos Martínez o Eduardo García-Page, e incluso los primeros en «traicionar» a Sánchez, como sus «amigos» Óscar López y Antonio Hernando, hoy son más cómplices que afectados guardando silencio sobre los hechos.
El autoritarismo de Pedro Sánchez, como la corrupción que lo rodea, se encuentra en su génesis política.
Hoy han trascendido los vídeos que demuestran cómo el marido de Begoña intentó dar un pucherazo durante el Comité Federal del PSOE en 2016, lo que terminó con su salida de Ferraz y su famoso tour en España en el Peugeot. Un coche que finalmente, era un Mercedes de lujo y que ocultó por eso de que ‘no quedaba bien’ hablar de defender a los obreros y menos favorecidos rodeado de lujo.
Pero lo del pucherazo, a diferencia del pufo del Peugeot, es muy grave.
Todo en Pedro Sánchez es falso.
Ha hecho de la mentira una forma de vida y de la falta de valores su política.
Y desde su origen.
Hoy hemos conocido que la épica historia de que el marido de Begoña recorrió España en un Peugeot 407 para recuperar el control del PSOE fue puro marketing político.
Ketty Garat ha desvelado la verdadera historia del vehículo que se convirtió en un emblema del sanchismo y que, como todo lo que tiene que ver con Sánchez, es mentira. En realidad, el político viajaba en un Mercedes de lujo de unos 70.000 euros.
Pintan bastos para María Jesús Montero.La «mujer más poderosa de la historia de la democracia» acude hoy al Senado para quedar retratada —por sus evasivas, silencios y respuestas erradas— por los presuntos chanchullos que ocurrieron en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) durante su gestión al frente del Ministerio de Hacienda.Para intentar desviar la atención, «Chiqui» Montero asegura que su presencia es una estrategia para sacarla de la campaña en Andalucía, de la que es candidata de Pedro Sánchez y donde las encuestas auguran que obtendría el peor resultado histórico del PSOE en una comunidad que ha sido tradicionalmente un bastión de los socialistas.
Fumata blanca.Tras cuatro meses de idas y vueltas, finalmente el Partido Popular y VOX han cerrado el acuerdo de Gobierno en Extremadura.El partido de Santiago Abascal asumirá la Consejería de Servicios Sociales, que tendrá rango de Vicepresidencia, y la Consejería de Agricultura en el Ejecutivo regional. Además, contará con un senador autonómico.
Como Pedro por su casa.Así se paseaba el comisionista Víctor de Aldama por el Ministerio de Transportes dirigido por José Luis Ábalos.El mismo al que todo el Ejecutivo intentó desprestigiar, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmando que todo lo que declaraba el comisionista era una «menuda inventada», o del que Félix Bolaños se burló llamándolo «un Pequeño Nicolás» o «agente de la TÍA».Sin embargo, el juicio por las mascarillas —una de las derivadas de la trama de corrupción socialista conocida como caso Koldo— sigue arrinconando al Gobierno del marido de Begoña.
La deriva autoritaria de Pedro Sánchez es de cuidado.
Y es que ya no se tapan.
Los intentos del Gobierno Sánchez por controlar y manejar la Justicia a su antojo no son nuevos, pero parece que se aceleran tanto por el inminente juicio a su mujer como por el de su hermanísimo, David Sánchez. Además, porque cada día se acerca la obligación de convocar elecciones en un panorama muy negro.
La huida hacia adelante de Pedro Sánchez parece no tener fin. Y su descaro, tampoco.
Y es que el presidente que perdió las últimas elecciones generales y que siguió en el Gobierno comprando los escaños de terroristas, golpistas y comunistas con el dinero de los españoles, ahora quiere seguir en el poder alterando el censo electoral mediante la regularización primero y la nacionalización después de millones de inmigrantes ilegales.
El esperpento de la izquierda, y de los socialistas en particular, no deja de aumentar.
Tanto en política internacional como en la nacional.
En clave europea, Pedro Sánchez y toda la izquierda y ultraizquierda han sacado pecho por la derrota del exprimer ministro Viktor Orbán en Hungría, cuando el ganador, Péter Magyar, es de derechas, pasó 22 años en el partido de Orbán y es nacionalista, conservador y cristiano. Vamos, un «facha» para esos españoles zurdos que no tienen argumentos. un sinsentido.
Pero en lo nacional, la cosa tampoco mejora.
El esperpento de Pedro Sánchez en redes sociales no para.
El marido de Begoña sigue empeñado en hacer vídeos tontos para intentar conectar con la juventud, que ha «huido» de la izquierda tras convertir cualquier espacio y cualquier tema en una batalla en la que ellos tienen la razón porque son la policía de la moral.
La última genialidad de 'Producciones Moncloa' ha sido grabar un spot en el Museo del Videojuego, en el que el presidente del Gobierno, enterrado hasta el cuello por la corrupción de su Ejecutivo, su partido y su círculo íntimo, se dedica a su faceta de influencer.
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