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Rumbo al despeñadero.Así va ‘Chiqui’ Montero a las elecciones de este domingo en Andalucía. La cortina de humo del hantavirus no ha servido ni para impulsar la campaña de la exministra ni tampoco para distraer la atención sobre el juicio a José Luis Ábalos en el Supremo.Todas las encuestas ofrecen la misma tendencia: Juanma Moreno Bonilla ganará las elecciones y el PSOE roza su peor resultado histórico en una comunidad que fue un bastión socialista antes de la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa.La gran pregunta es si el popular podrá revalidar su mayoría absoluta o dependerá de VOX para formar gobierno.
Con estas cosas hay que ser serios.No es el covid. No es una pandemia. No debimos recibir el crucero infectado.Es normal que reine el pánico cuando un personaje como Fernando Simón vuelve a la palestra pública para afirmar que la cosa no es tan grave. Y lo es todavía más cuando al frente de todo están Pedro Sánchez y la MEMA, Mónica García, cada uno más pendiente de sus agendas personales que de la vida de los españoles.
El barco infectado llegará a Canarias este domingo por la mañana y la sensación de la gran mayoría de las personas es que no estamos preparados y que existe el miedo de vivir algo similar a la pandemia, pese a que hay elementos bastante diferenciados.
A Pedro Sánchez le importa poco o nada la vida de las personas y lo vuelve a demostrar con su decisión de recibir al MV Hondius sin consultar con el presidente canario, Fernando Clavijo, y sin dar detalles de la operación. Ya sabemos que eso de la democracia y la transparencia le va muy poco.
Pedro Sánchez no tiene líneas rojas.Y cada vez se supera más.El irresponsable presidente del Gobierno es capaz de fomentar una nueva pandemia para que no se hable de la corrupción que salpica a su Ejecutivo, su partido y su círculo íntimo.La crisis del crucero MV Hondius tiene en vilo a medio mundo porque se trata de una situación particular: el contagio de una enfermedad poco común en un espacio cerrado. Y de lujo, además. Hasta el momento, se han detectado ocho casos de hantavirus, incluido un hombre ingresado en un hospital de Zúrich, que había sido pasajero del crucero, pero que abandonó la embarcación antes de que estallara el asunto. Además, el médico a bordo del crucero va a ser evacuado en avión en breve.
Prácticamente condenados.Así parece que están el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su exasesor, Koldo García, tras estos días de juicio en el Tribunal Supremo, que entra en su fase decisiva después de varias sesiones maratonianas que han incluido los testimonios de más de 80 testigos.Las declaraciones de quien fuera hombre de confianza de Pedro Sánchez y de la persona que da nombre a la trama de corrupción socialista han dejado momentos bochornosos y mentiras que no han tenido recorrido, porque se han desmontado en menos de 24 horas, como cuando Koldo afirmó que no tenía el número del marido de Begoña en su móvil.
La semana empieza como acabó la anterior para Pedro Sánchez: temblando.Sin importar lo que hayan podido pactar, el destino de su antiguo hombre de confianza, exministro de Transportes y secretario de Organización, José Luis Ábalos, está sellado. Y es que los indicios y las evidencias son arrolladores. Ni siquiera las mentiras de Koldo en el banquillo han engañado a nadie.El exdiputado que defendió la moción del marido de Begoña contra Mariano Rajoy, basándose en la lucha contra la corrupción, se ha convertido en la segunda cara visible de todo lo peor del sanchismo, tras el propio líder del PSOE.
Pedro Sánchez está aterrorizado tras la declaración de Víctor de Aldama en el Supremo.
Cada vez queda más palpable que el presidente del Gobierno tiene una responsabilidad en la trama de corrupción socialista conocida como el caso Koldo. De entrada, política. Ya veremos si jurídica.
El comisionista, en un testimonio demoledor en el Supremo, revela que Sánchez era «el 1» de la organización criminal. «Lo sabía todo», afirmó. De hecho, recordó cómo el marido de Begoña le «agradeció» «lo que estaba haciendo».
Llegó el día D para Pedro Sánchez, José Luis Ábalos, Koldo García y medio PSOE.La declaración de Víctor de Aldama prometía y, hasta ahora, ha cumplido.El comisionista de la trama ha hablado de todo: desde cómo entró en contacto con el exministro y su asesor hasta cómo escaló hasta el propio presidente del Gobierno.El testimonio de Aldama es fundamental por un factor: tiene que decir la verdad. Y no simplemente por la obligación judicial, sino que tiene que demostrar que posee tanto información como evidencias que puedan honrar su pacto con la Fiscalía, que le hace enfrentarse a 7 años de prisión en lugar de los 24 y 19 y medio que solicitan para el exministro y su exasesor, respectivamente.
Semana dura, durísima, para Pedro Sánchez.En solo cinco días, el marido de Begoña se enfrenta a lo peor de su gestión al frente del Ejecutivo: corrupción, ineficiencia, sectarismo, mentiras y mucho caradurismo.Por un lado, se cumplen 100 días desde la tragedia de Adamuz sin que los máximos responsables hayan asumido ninguna responsabilidad política —los jueces tendrán que determinar si existen responsabilidades jurídicas—. Una centena de días en los que ha habido muchas excusas y falsedades por parte del Gobierno de Sánchez, pero ninguna dimisión. Ni del ‘ministro tuitero’ Óscar Puente ni de ninguno de los principales cargos de Adif. El dolor de las víctimas y familiares de las víctimas se la suda.
Ni el guion de Uno de los nuestros.Lo que se ha cocido en el PSOE desde que Pedro Sánchez rompió Ferraz ha sido digno de una película de mafiosos: pucherazos, chanchullos, enchufes, prostitutas y, finalmente, traiciones.Y el escándalo no para de crecer.La trama de corrupción socialista conocida como el caso Koldo sigue escalando, y apenas estamos en el juicio por las mascarillas, una de las tantas derivadas que componen esa maraña de chanchullos.
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