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El espectáculo del día y si nos apuran, de las últimas semanas, es lo que anda haciendo Sarah Santaolalla por los platós.Ya saben que tuvo un día un encontronazo en plena calle con el reportero Vito Quiles, y que aquello derivó en una movida descomunal. Desde entonces, con un vídeo mediante en el que se ve que no pasa absolutamente nada, Santaolalla va por los platós contando lo que le ha ocurrido, con su brazo en cabestrillo.De ahí todo han sido reacciones y una escalada del conflicto.
Con la chorra afuera. Literalmente.
El descaro de los corruptos socialistas que conforman el sanchismo es de nivel olímpico.
Lo que se ha ido sabiendo en los últimos años sobre la adicción a la prostitución y a las drogas —en especial a la cocaína— es aberrante. Y es un patrón que parece algo estructural en Ferraz, empezando con el yerno del proxeneta que encabeza el PSOE.
Lo que había empezado con el escándalo del Tito Berni se ha redimensionado con la magnitud de la trama de corrupción socialista conocida como el caso Koldo.
Pedro Sánchez (PSOE) ha vuelto a sacar del cajón el mítico 'no a la guerra' que tanto le funcionó en 2003 contra Aznar.
Esta vez, lo ha blandido contra Donald Trump e Israel por el conflicto con Irán, negándose a ceder bases como Rota y Morón: "La posición del Gobierno se resume en cuatro palabras: no a la guerra".
Sonaba a épica pacifista... pero, como siempre con el sanchismo, el tiro le ha salido por la culata de forma estrepitosa, y justo en el peor momento: en plena campaña de las elecciones autonómicas de Castilla y León del 15 de marzo de 2026.
Es todo tan impostado que sus cortinas de humo no cuelan.Ni siquiera con un tema que afecta al mundo como el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha entregado al espíritu de Zapatero, rescatando el «no a la guerra» para esconder su verdadera estrategia: tensionar porque es lo que conviene.
Pedro Sánchez nos deja al borde del precipicio.
Su negativa a Estados Unidos a permitir el uso de las bases de Morón y Rota para su despliegue en Irán ha sido la gota que ha colmado el vaso para Donald Trump. Veinticuatro horas después de afirmar que la decisión no tendría consecuencias, el presidente estadounidense anunció que «rompería relaciones comerciales» con nuestro país porque es un socio «no fiable».
Cada vez que habla, se encienden las alarmas en Ferraz y La Moncloa.Víctor de Aldama ha respondido con contundencia a la comparecencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado.Aldama desmontó las declaraciones del gurú de Pedro Sánchez, desvelando que ha mantenido varias reuniones con el socialista; que Delcy Rodríguez no le soporta; que considera surrealista su «trabajo» como consultor; y que estima que debería estar «muy preocupado» porque terminará en la cárcel.
Ha seguido el mismo guion que Ábalos, Cerdán y Sánchez antes que él. Quizá porque lo ha escrito él mismo.El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha acudido a la Comisión de Investigación sobre la Operación Delorme, más conocida como el caso Koldo, en el Senado, para intentar dar explicaciones sobre su posible implicación en el rescate de la aerolínea con nexos chavistas Plus Ultra.
Están pringados hasta el cuello.Y la familia entera.Y es que las hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero cobran un «impuesto revolucionario» a las empresas y comerciantes que querían contactar con su padre.En una auténtica jugada de «hijas de papá», usaban los contactos políticos de su padre como gancho para su «negocio». Vamos, un lobby de manual. Eran las lobbistas del lobbista.Laura y Alba Rodríguez Espinosa, las hijas de Zapatero, establecieron su agencia de comunicación, Whathefav, como un acceso privilegiado a los influyentes círculos que frecuentaba su padre.
La salud de Pedro Sánchez sigue siendo un tema que el marido de Begoña no logra sacar de la agenda mediática y política.La información de Libertad Digital sigue siendo una losa pesada.Para muestra los insultos del perro de caza del 'puto amo', Óscar Puente al medio que ha destapado el asunto.
¡Bombazo político!Yolanda Díaz ha hecho oficial este 25 de febrero de 2026 que no se postulará para las elecciones generales de 2027.Este anuncio, realizado a través de una carta en sus redes sociales, ha causado un gran revuelo en el ámbito de la izquierda española, justo cuando se daba inicio a un proceso de refundación de Sumar con la intención de crear un frente unido. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo califica su decisión como «muy meditada» y asegura haberla compartido previamente con su familia, su entorno político y el presidente del Gobierno.
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