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En el 24×7 de este viernes 16 de mayo, Josué Cárdenas analiza con Roberto Centeno y Alicia Bódalo las declaraciones de la ex novia de Aldama que complican aún más la situación judicial de José Luis Ábalos.
Y es que el caso Koldo ha dado un giro dramático este viernes con las declaraciones de Leonor González Pano, exnovia de Víctor de Aldama, quien ha revelado detalles explosivos sobre un presunto soborno de 500.000 euros entregado por Juan José «Pepe» Hidalgo, presidente de Globalia, para asegurar el rescate público de Air Europa en 2020.
Insostenible.
Cada semana inicia con un nuevo escándalo que estalla en la cara del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, y que en el mejor de los casos, indigna a los españoles; y en el peor, nos perjudica y pone en peligro como con el apagón y el colapso ferroviario.
Cuando todavía no tenemos las explicaciones -y mucho menos dimisiones- sobre los fallos de las últimas semanas, esta semana ha tocado la entrada en escena del ‘WhatsAppgate’ los polémicos mensajes intercambiados entre Sánchez y quien era su mano derecha, José Luis Ábalos.
Nueva semana, nuevo incendio.
Los mensajes de WhatsApp entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y quien era su mano derecha, José Luis Ábalos, ha generado un terremoto que ha sacudido los cimientos de Moncloa y Ferraz.
Los mensajes, además de retratar la faceta machista y autoritaria del líder del PSOE, también confirman que sabía y estaba al tanto de las informaciones sorbe la ‘vida alegre’ de quien en ese entonces era ministro de Transportes y secretario de organización de los socialistas, y por sobre todas las cosas, su apoyo moral y político.
La hemeroteca de Pedro Sánchez es acojonante, tiene un vídeo o un tuit para retratarse ante cada escándalo:
“Hubo un presidente del Gobierno que salió en los medios de comunicación SMS de apoyo a un corrupto como fue Bárcenas. El problema es que hoy no tienen nada contra mí, ¿sabe por qué? porque yo soy un político limpio”.
Los mensajes de WhatsApp entre él y su antigua mano derecha, José Luis Ábalos, demuestran no solo su extrema cercanía, sino que revelan dos cosas fundamentales: su talante autoritario -nada nuevo bajo el sol- y que estaba al tanto de los escándalos de quien era secretario de organización del PSOE y ministro de Transportes.
Los españoles levantan su voz luego de un apagón inédito y de un caos ferroviario que retrata la incompetencia y corrupción del Gobierno de Pedro Sánchez.
Plataforma por la España Constitucional, que agrupa hasta 129 asociaciones civiles, ha llamado a manifestarse este sábado las 12:00 horas para exigir la dimisión del líder del PSOE y la convocatoria inmediata de elecciones generales, en lo que promete ser una de las protestas más multitudinarias de los últimos meses.
El discurso guerracivilista, el autoritarismo, la colonización institucional y la corrupción que rodea al Gobierno, al partido y al círculo íntimo de Sánchez son motivos más que suficientes por separado para exigir la salida de un presidente. Y juntas, son cóctel que pone en serio peligro la democracia de nuestro país.
De mal en peor, así va el Gobierno de Pedro Sánchez.
La corrupción e incompetencia en las que retoza el Ejecutivo de PSOE y Sumar es cada vez más grande y afecta cada vez más a los españoles. Ya no son solo los recursos que en lugar de ir a la educación y sanidad pública tan mentada y ‘defendida’ por la izquierda, van a los bolsillos de los corruptos.
Es que la incompetencia producto de los enchufes y cargos otorgados a dedo a los más sumisos y entregados a la ideología oficial, nos ha abocado a situaciones propias de países tercermundistas: apagones, colapso ferroviario e inseguridad en nuestras calles.
Sánchez se hunde cada vez más en el fango de la corrupción.
El delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín Aguirre, es el enésimo imputado del entorno cercano del líder del PSOE, y que se ha visto salpicado por el caso Begoña.
Cada semana se descubre un nuevo hecho que arrincona al presidente de Gobierno por los chanchullos de su Ejecutivo, su partido y su círculo íntimo. El caso que señala a su mujer por presunta corrupción en los negocios, tráfico de influencias, apropiación indebida e intrusismo profesional sigue siendo una piedra en el zapato.
Para mear y no echar gota.
Lo del Gobierno de Pedro Sánchez ha superado todos los límites. Uno ya no sabe qué es más grave, si la avaricia que lo lleva a permanecer en el poder saltándose hasta la Constitución o la supina incompetencia que hacen gala los ministros cuyo único requisito no es saber leer y escribir como Jésica, sino una sumisión total al líder del PSOE.
Que a día de hoy no se hayan producido una cascada de dimisiones -o de remociones de cargos por parte del presidente- en el Ministerio de Transporte y en el mal llamado de Transición Ecológica, no solo refleja que los sucesos de las última semana y media, el ‘Gran Apagón’ y el ‘Gran Paradón’ nada tienen que ver con el sabotaje sino con las chapuzas que caracterizan al Ejecutivo socialista.
De república bananera.
El estado de los servicios en España va a peor gracias a la nefasta gestión del Gobierno de Pedro Sánchez.
El lunes pasado vivimos un apagón inédito que nos dejó sin energía eléctrica durante más de 8 horas y del que todavía no sabemos las causas y muchos expertos consideran que puede volver a ocurrir debido a que no habría sido por un ciberataque sino por la implementación de forma fanática de las energías renovables al tiempo que se eliminan otras fuentes que aportan estabilidad al sistema en lugar de hacer que coexistan o al menos, hacer de forma paulatina el cambio de generación energética.
48 horas después del 'Gran Apagón' seguimos con más dudas que certezas.
Las intervenciones del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, no convencen. No solo no ha explicado porqué pasó seis horas desaparecido sino que además, sigue sin dar explicaciones sobre las causas ni sobre la seguridad de que vuelva a ocurrir un evento similar. Y es que entre las ‘joyas’ típicas del socialista destacan su afirmación de que Red Eléctrica es un “operador privado” cuando el Estado, a través de la u principal accionista es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) es el mayor accionista; su ataque a las empresas energéticas privadas y como no podía faltar, la arremetida contra las nucleares.
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