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Miedo.
El presidente Pedro Sánchez está cercado por la corrupción de su Gobierno, de su partido y de su círculo íntimo.
El caso Begoña Gómez, el de su hermano David Sánchez; el del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz y el más mediático de todos, el caso Koldo son una losa muy pesada que obligan al líder del PSOE a emprender una huida hacia adelante con tal de seguir en La Moncloa.
Aunque los procesos judiciales llevan su tiempo, la muy probable imputación de José Luis Ábalos pondría en una situación muy comprometedora a Sánchez porque la probabilidad de que rompa el pacto de no agresión que tiene con su antiguo compañero podría hacer que se conozcan y se aclaren muchas cosas que podrían dejar muy mal parado al marido de Begoña.
El cerco sobre Pedro Sánchez se estrecha.
Ha caído un nuevo ‘regalo’ navideño para el jefe del Ejecutivo: el Supremo está por citar a su fiscal general, Álvaro García Ortiz y en Moncloa las alarmas siguen encendidas.
En un auto emitido el día de ayer, el magistrado del Supremo Ángel Hurtado que lleva la causa que señala a García Ortiz por un presunto delito de revelación de secretos, ha citado a declarar a la fiscal superior de la Comunidad de Madrid, Almudena Lastra, y al fiscal Julián Salto el próximo día 16 de enero a las 10.00 horas.
Otro día, otro escándalo.
La corrupción que enfanga el Gobierno de Pedro Sánchez es insoportable. Aunque el líder del PSOE es un experto en sobrevivir la cosa está muy complicada.
A los escándalos de corrupción se le suma una posición de debilidad política extrema que hace casi inviable la Legislatura. Como hemos visto, cada vez que intenta avanzar una ley o un proyecto se ve sometido a un proceso de chantaje en el que tiene que entregar cada vez más prebendas y desmontar el Estado español para complacer a sus socios independentistas.
Ya ha mostrado su nueva estrategia.
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, está a la desesperada porque se encuentra cercado por la corrupción que enfanga a su Ejecutivo, su partido y su círculo íntimo.
En esta huida hacia adelante, el líder del PSOE está dispuesto a todo para seguir en La Moncloa por eso ya abrió la puerta a reunirse con el prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont, y con Oriol Junqueras, para volver a asegurar su apoyo en el Parlamento. Pero no es la única acción que hará Sánchez para mantenerse en la poltrona.
Turrón amargo.
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, ha logrado aguantar un año muy complicado y ha alcanzado su meta de terminar el año sentado en la poltrona. Sin embargo, las cosas no pintan de color rosa para el socialista.
Los escándalos de corrupción cada día le cercan más y le ponen en una situación muy complicada. Su Ejecutivo, su partido y hasta su círculo íntimo está salpicado, como lo demuestran las cuatro causas: el caso Koldo, el caso Begoña Gómez, el caso David Sánchez y el del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Sánchez celebra la Nochebuena con una mesa llena de imputados, entregado a su ‘Manual de resistencia’, confiando en su falta de principios y ética para poder mantenerse en el poder. Pero lo que no controla el líder del PSOE es la Justicia, que sigue avanzando y con cada día que pasa, la imputación se acerca.
Cada día, un escándalo.
Cada día, más evidencia sobre el comportamiento mafioso del Gobierno de Pedro Sánchez y de su Partido Socialista. La última prueba de esto es el borrado de mensajes del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz el día en que la Guardia Civil incautó sus dispositivos.
El pasado 30 de octubre, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita registraron el despacho de García Ortiz, dos meses después del despliegue, los agentes confirman al juez que se había “borrado todo” el contenido referente a “cualquier tipo de aplicación de mensajería instantánea” entre el 8 y el 14 de marzo, los días en los que se produjo la filtración de los datos del novio de Isabel Díaz Ayuso.
Pintan bastos para Pedro Sánchez.
Aunque José Luis Ábalos y Koldo García han jurado la omertá, y la han seguido, al afirmar que Víctor de Aldama miente en todo, esto no ha funcionado y el Tribunal Supremo ha solicitado el suplicatorio al Congreso de los Diputados para iniciar el auto de procesamiento contra el exministro de Transportes por cuatro delitos: tráfico de influencias, cohecho, malversación y pertenencia a una organización criminal.
Finalmente llegó el día en que Begoña Gómez vuelve a los juzgados.
La ‘pichona’ tenía que haber acudido a declarar por tercera ocasión el pasado 18 de noviembre, pero usando la reunión del G20 como excusa, la mujer de Pedro Sánchez retrasó su comparecencia ante el juez Juan Carlos Peinado, hasta el día de hoy. Sin embargo, la espera no ha valido para nada.
Begoña ha vuelto a protagonizar otro esperpento al declarar unos 35 minutos y responder solo a las preguntas de su abogado, el exministro socialista Antonio Camacho. Pero la declaración en sí misma no es lo único patético del espectáculo perpetrado en los juzgados de Plaza Castilla.
Patético.
Pánico en La Moncloa y cagazo en la sede del PSOE.
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